Sex in the city. Como para millones de personas en el planeta, más que una película, fue reencontrarse con viejos conocidos. Las relaciones con personajes ficticios (literarios, televisivos) nos gustan porque no existe la posibilidad de que nos traicionen, me dijo la psicóloga a los quince años.Sabía que algo de esa repetida consigna volvería a escuchar, por eso fui al cine.
Lo malo es que los millones de personas que fueron por eso y otras razones, también van a recibir la referencia a México como un país digno de desconfianza, que materializa la reprimida Charlotte. La anécdota no se limita a las fobias del personaje, sino que el guionista la realiza completamente: termina dándole diarrea por beber un poco del agua de la regadera.
¡Jum! ¿Me duele porque sé que hay algo de verdad? ¿o por chauvinismo, porque no es lo mismo que nosotros nos ríamos de lo insalubre de nuestros puestos de tacos que se disputan la calle con los microbuses más contaminantes, a que lo hagan los otros? ¡y menos los gringos!
¿Acaso no nos burlamos nosotros de ellos cada vez que podemos? Pero, ahora que lo pienso, ¿en alguna película decimos algo como esto?
- ¿Te vas a comer eso?...
- Sí... ¿por?
- ¡Estás en Estados Unidos!
- ¿Y?
- ¡Pues imagínate la cantidad de aditivos cancerígenos, grasas modificadas y saborizantes artificiales que tiene ese helado y que tu cuerpo nunca va a poder sintetizar...!
No, aunque habemos quienes lo pensamos.
En todo caso, la referencia de México como país cochino está por demás. Las viejas están instaladas en un hotel de chocomil estrellas (me imagino que en los Cabos) de esos que muchos mexicanos no conocen más que para entrar a limpiar los cuartos. Tampoco es que se estén tomando un licuado de mamey paradas en una esquina de la colonia Roma. El chiste ni cuaja, está metido a fuerzas.
¿O... simplemente me duele por lo que ya sé? Porque nadie se va a quejar. Porque nosotros somos los primeros que nos vamos a reír de la referencia cargada de desprecio. Porque a México todos lo toman de guasa porque nosotros mismos se los hemos enseñado. Imposible no leer este pasajillo desde la perspectiva de la xenofobia en aumento que domina el planeta.
Nota: la fotografía pertenece a HBO / Metropolitan Filmexport



