Los discursos se construyen de otros discursos. Necesitamos que lo que decimos ya haya sido dicho para ser comprendido. Es decir, aprendemos a hablar lenguas que ya han sido habladas. Nacemos a la lengua que habla a través de nosotros.
Esos discursos que constituyen nuestra visión de las cosas, nuestros objetivos y nuestras fallas, están representados en las personas que influyen en nosotros. Como una palabra que busca su colocación en la frase, todos nos adaptamos y buscamos una función con respecto a otras partes de la oración que son nuestros universos personales.
Esos seres son nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros maestros, la gente que admiramos, también la gente que despreciamos o que nos ha lastimado, que por una extraña razón queremos a pesar de todo, gente que al morir nos lega una parte de los significados que acarreó en vida. Gente que motiva lo que creemos, que dota con un sentido particular esto tan general que llamamos estar vivos.
Si me dan chance, de ellos quisiera hablarles.
Mudanza otoñal
Hace 16 años
